"¡No le tapen la cara!", "¿Quién se anota para pegarle?", "¡Ojalá que la pasés muy mal adentro!", "¡Vamos, le peguemos entre todos!". Estos son algunos de los gritos que hace instantes tronaron en la esquina de Maipú y Mendoza ¿El destinatario? Un ladrón que tenía la cara cubierta con su remera roja, las manos esposadas en la espalda y cuatro policías a su alrededor.

Minutos antes, alrededor de las 10,  había intentado robar un pantalón en un negocio de Mendoza al 700, pero lo atraparon. Debido a la intervención de un empleado del comercio, la maniobra del delincuente fue detectada.  Mientras los agentes esperaban la llegada del móvil policial para trasladarlo a la seccional I, muchos peatones, que se habían acercado empujados por la curiosidad, se enardecieron y empezaron a insultarlo y a amenazarlo.

"Es un ladrón conocido. Se metió al negocio y trató de llevarse un pantalón sin pagar. Nosotros ya nos imaginábamos lo que iba a hacer así que estábamos esperando a que salga", relató el empleado del negocio, que se desempeña como seguridad y que prefirió no decir su nombre.

Mientras el delincuente era esposado en el suelo, varios peatones se detuvieron a observar el procedimiento. Con el paso de los minutos, la ronda comenzó a hacerse más grande y empezaron a llover los insultos sobre el ladrón, quien no podía mantenerse en pie, ya que parecía estar bajo el efecto del alcohol o de alguna droga. Varias mujeres arrancaron con los insultos y las arengas: le proponían al resto de los curiosos que, entre todos, golpeen al ladrón. Hasta el arribo del móvil oficial la situación se tensó, al punto que el círculo de peatones se cerró en forma amenazante. Finalmente, fue trasladado bajo una lluvia de insultos. LA GACETA ©